miércoles, 13 de febrero de 2019

Día de San Valentín

Como cada 14 de febrero, hoy es el día de San Valentín.

Sin embargo, ¿qué sabemos de Valentín? ¿Por qué lo celebramos hoy?
Vamos a investigarlo detenidamente y trabajaremos en una serie de actividades con este tema. De este modo, averiguaremos por qué se celebra todos los años y quién fue Valentín.

1. Para ello, lee detenidamente el siguiente texto periodístico:
       Texto periodístico

2. Una vez lo hayas releído varias veces, si es necesario, realiza las siguientes actividades:

        Actividades

 3. Por último, escucha y observa el siguiente vídeo. Siguiendo el modelo, escribe en tu cuaderno razones por las que agradecerías a un amig@, novi@ o familiar que siempre esté a tu lado: 

lunes, 2 de octubre de 2017

Pararte en tu Instituto

Llega el primer de día de clase y todo son nuevos proyectos: nuevas ganas de empezar el curso, de reencontrarte con compañeros (seas profesor o alumno) y nuevas personas que se unen al aula o al centro educativo. También se ve a docentes y alumnos, caminando por los pasillos de un lado a otro, del recreo al aula, del aula a la fotocopiadora...El movimiento habitual de la vida de Instituto aparece con sus 'quehaceres' diarios. Antes de entrar en la rutina matinal, conviene que te pares y mires tu alrededor detenidamente. Ahí, silenciosas como versos escondidos, están las paredes cubiertas de poegrafías:
Pasan unas horas de clase y, de improviso, un grupo de creadores se para con cariño a mirar uno de las obras de arte que uno de ellos realizó:
-Me encanta Antonio Machado desde que conocí tu poema, Ana.
-Pues, a mí me parece más original tu foto; el de Manuel Altolaguirre-salta Carlos.
-¿Sabías que le dedicó esos versos otro miembro de la Generación del 27?-les cuestiona ella.
-¿A quién?-preguntan al unísono todos.

-A Rafael Alberti.
-Este año vas a sacar un 10, Ana-bromeó Isabel- ¿Qué me decís del tuyo, Carlos?
-¿A qué no te acuerdas de quién es?-les reta a sus amigas.
El silencio vuelve a recorrer las paredes del Instituto y Ana mira a su amigo, expectante.
-¡Ándale! De mi tierra, Ramón López Velarde.
-¡Ah sí! Me contaste que era mexicano.

De repente, el timbre suena y los amigos vuelven al aula más contentos. Los tres alumnos vuelven a recordar los conocimientos previos de una actividad que les gustó y con la que aprendieron algo nuevo. Ese esfuerzo conjunto de dos docentes de asignaturas diversas como son Lengua castellana y Literatura y Plástica da los frutos del aprendizaje incluso fuera del aula. Sin darse cuenta están repasando autores poéticos entre ellos y, a la vez, están respetando la diversidad cultural. Los conceptos teóricos educativos también se vuelven prácticos cuando te paras a mirar el trabajo bien hecho.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Rincón de soñar

Una noche más negra que el azabache miré a la luna y le conté al oído:
-Este es mi rincón de los sueños.


-¿De verdad?-me preguntó curiosa desde el cielo.

-Sí, la confianza da alas a nuestros sueños; esos que son proyectos de vida aterrizada. Cuando cierras los ojos y sonríes sin darte cuenta, llega la idea. Luego poco a poco aparece dibujada en el papel y de repente ha crecido una flor.
Se parece a la que está en el alféizar de mi ventana. Es eterna, se mueve con el viento por el día y duerme tranquila de noche.

-¿Cuándo yo ilumino el cielo?-Sonrió la media luna.

-¡Claro! Sólo cuando el silencio habla y es más fácil distinguir los sueños. ¿Cuál es el tuyo?

-Seguir brillando para todos especialmente cuando no se ven las estrellas.

Esta vez fue mi silenciosa sonrisa la respuesta más agradecida. Velar por los sueños ajenos es un acto muy valioso.

miércoles, 3 de febrero de 2016

De letras y música

Con una clave de sol comienza
el tiempo de 'Pararte'
hoy
Con el sol de clave juegan
las letras con la sombra de
ayer


Aunque no sepas tocar, veo más que leo 
tu corazón a través de mis teclas 
y acaricias el mío en tus páginas
¿O es al revés?


El amor confunde nuestras manos
al volar


miércoles, 20 de enero de 2016

PARARTE DE NUEVO


Iba ayer en ese trayecto habitual para casa cuando me paré y pensé: ¡este ticket de autobús es arte!
El resultado es visiblemente sencillo; un barquito de papel y un acordeón (¿alguien lo ha pensado?) que simboliza las olas del mar de la vida.
Resulta que cada año nuevo que comienza, o al final del que termina, nos marcamos unos propósitos para cumplir durante el curso. Algunos proponemos los objetivos incluso en septiembre, enlazando con el curso escolar. Otros lo piensan más por estas fechas. El mío fue volver a 'Pararte' para que pienses como yo, qué te ilusiona, en qué deseas emplear tu preciado tiempo. Al fin y al cabo, todos vamos en un barco, mirando hacia alguna parte del mundo. A veces nos dirigimos a un punto físico del mapa, otras es simplemente el hogar que se encuentra o reencuentra en el corazón que quienes queremos: algún familiar, un amig@ o la pareja, si tenemos. Siempre vamos a tener olas en el trayecto, y la marea nos puede despistar y dejar sin propósitos. La vida no es sencilla, es verdad; pero viendo el vaivén de las olas de papel como notas de un acordeón singular, compondremos una música preciosa, acompañándonos y dejándonos acompañar por otros barcos que vayan en la misma dirección.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Vuelve una historia con nombre y sabor a arte...With your heart kindle my heart...

Una historia, una hermosa historia de infancia donde el amor incondicional triunfa, donde se da sin saber si van a recibir a cambio, donde se perdona con un abrazo al final, donde son posibles los reencuentros después de la muerte, donde la misericordia, la amistad y los lazos familiares llenan el aire con sus perfumes especiados de su esencia, donde otro mundo imaginario se hace real en la India.


Soñar con esa historia una vez más me hace sentir viva; me recuerda lo importante que también es mi propia historia y lo querida que soy, en realidad. Y doy mil gracias por ello; por esas caras tan familiares que recuerdo aún cuando no están aquí.


Volar a través de imágenes y estas mismas palabras que escribo ahora se convierten en lágrimas de felicidad y una confianza que creía perdida o, al menos, antes no tenía. Es una sensación extraña de explicar pero me encanta. No sé adónde se dirigirán mis pasos; ojalá dé unos que merezca la pena dar. Esos que me hagan seguir aprendiendo con pasión, que me lleven a esos mundos que construimos al sonreír. 

A ti, lector, te doy la mano para que, aunque sea sólo en estas líneas, te unas a mí y podamos soñar juntos porque no hay nada más bonito que nuestra historia compartida.




sábado, 2 de febrero de 2013

Momo sabe de arte

La literatura fantástica ha ido denostada en ocasiones como un subgénero de entretenimiento que sólo permite evadirnos de la realidad sin aportar nada nuevo. Puede que, en parte, haya algo de razón en esta afirmación porque nos lleva a mundos lejanos, increíbles y que dejan el camino libre a nuestra ferviente imaginación. Pero el asunto ha llegado a tal punto que no se sabe si etiquetar algunos libros como literatura fantástica o como algo que se le acerca pero no llega a serlo. Cualquier obra de arte literaria que no refleja fielmente la realidad y añade algún elemento mágico o sobrenatural a la ficción ya pertenece a este género y no, por ello, quiere decir que no haya verdad en sus palabras ni que la historia reflejada sea verosímil.
Algunos autores son unos auténticos maestros del género como lo demuestra Michael Ende en La Historia Interminable. Hoy os quiero presentar a la protagonista del libro que lleva por título su  nombre propio escrito por este mismo autor. El fragmento que he escogido pertenece dentro de la historia a un cuento que Gigi, amigo de la niña, le contó a ella una noche en su anfiteatro:

Erase una vez una hermosa princesa llamada Momo, que vestía de seda y terciopelo y vivía muy por encima del mundo, sobre la cima de una montaña, cubierta de nieve, en un castillo de cristal de colores.
Tenía todo lo que se puede desear, no comía más que los manjares más finos y no bebía más que el vino más dulce. Dormía sobre almohadas de seda y se sentaba en sillas de marfil. Lo tenía todo, pero estaba completamente sola.
Todo cuanto la rodeaba, servidumbre, camareras, gatos, perros y pájaros, hasta las flores, no eran más que reflejos de un espejo.
Porque resulta que la princesa Momo, tenía un espejo mágico grande, redondo y de la más pura plata. Lo enviaba cada día y cada noche por todo el mundo. Y el gran espejo flotaba sobre países y mares, sobre ciudades y campos. La gente que lo veía no se sorprendía ni pizca, sino que decía: "Es la luna".
Y cada vez que el espejo volvía, echaba delante de la princesa todos los reflejos que había recogido durante su viaje. Los había bonitos y feos, interesantes y aburridos, según como salía. La princesa escogía los que le gustaban, mientras que los otros los tiraba simplemente a un arroyo. Y los reflejos liberados volvían a sus dueños, a través del agua, mucho más deprisa de lo que imaginas. A eso se debe que veas tu propia imagen reflejada cuando te inclinas sobre un pozo o un charco de agua.
A todo eso he olvidado decir que la princesa Momo era inmortal. Porque nunca se había mirado a sí misma en el espejo mágico. Pues quien veía en él su propia imagen, se volvía, por ello, mortal. Eso lo sabía muy bien la princesa Momo, y por lo tanto no lo hacía. De ese modo vivía con todas sus imágenes, jugaba con ellas y estaba bastante contenta.
Pero un día, el espejo mágico le trajo una imagen que le importó más que todas las otras. Era la imagen de un joven príncipe. Cuando lo hubo visto sintió tal nostalgia que quiso llegar hasta él como fuera. Pero, ¿cómo? No sabía dónde vivía, ni quién era, no sabía siquiera cómo se llamaba.
Como no encontraba otra solución, decidió mirarse por fin en el espejo. Porque pensaba: a lo mejor el espejo llevará mi imagen hasta el príncipe. Puede que mire casualmente hacia el cielo, cuando pasa el espejo, y verá mi imagen. Acaso siga el camino del espejo y me encuentre aquí.
Así que se miró largamente en el espejo y lo envió por el mundo con su reflejo. Pero así, claro está se había vuelto mortal.
Este príncipe se llamaba Girolamo y vivía en un reino fabuloso. Todos los que vivían en él lo amaban y admiraban. Un buen día los ministros dijeron al príncipe: "Majestad, debéis casaros, porque así es como debe ser".
El príncipe Girolamo no tenía nada que oponer, de modo que llegaron al palacio las más bellas señoritas del país para que puediera elegir una. Todas se habían puesto lo más guapas posible, porque todas querían casarse con él.
Pero entre las muchachas también se encontraba un hada mala, que no tenía en las venas sangre roja y cálida, sino sangre verde y fría. Claro que eso no se le notaba, porque se había maquillado con mucho cuidado.
Cuando el príncipe entró en el gran salón dorado del trono para hacer su elección, ella pronunció rápidamente un conjuro, de modo que Girolamo no vio a nadie más que a ella. Y además le pareció tan hermosa, que al momento le preguntó si quería ser su esposa.
-Con mucho gusto-dijo el hada mala,-pero pongo una condición.
-La cumpliré-respondió Girolamo, irreflexivo.
-Está bien-contestó el hada mala, y sonrió con tanta dulzura, que el desgraciado príncipe casi se marea-, durante un año no podrás mirar el flotante espejo de plata. Si lo haces, olvidarás al instante todo lo que es tuyo. Olvidarás lo que eres en realidad y tendrás que ir al país de Hoy, donde nadie te conoce, y allí vivirás como un pobre diablo. ¿Estás de acuerdo?
-Si no es más que eso- exclamó el príncipe Girolamo-, la condición es fácil.
¿Y qué había ocurrido mientras tanto con la princesa Momo?
Había esperado y esperado, pero el príncipe no había venido. Entonces decidió salir a buscarlo ella misma. Devolvió la libertad a todas las imágenes que tenía a su alrededor. Entonces bajó, totalmente sola y en sus suaves zapatillas, desde su palacio de cristal de colores, a través de las montañas nevadas, hacia el mundo. Recorrió todos los países, hasta que llegó al país de Hoy. A estas alturas sus zapatillas estaban gastadas y tenía que ir descalza. Pero el espejo mágico con su imagen seguía flotando por el cielo.
Una noche, el príncipe Girolamo estaba sentado en el tejado de su palacio dorado y jugaba a las damas con el hada de la sangre verde y fría. De repente cayó una gota diminuta sobre la mano del príncipe.
-Empieza a llover-dijo el hada de la sangre verde.
-No-contestó el príncipe-, no puede ser porque no hay ni una sola nube en el cielo.
Y miró hacia lo alto, directamente al gran espejo mágico plateado que flotaba allí arriba. Entonces vio la imagen de la princesa Momo y observó que lloraba, y que una de sus lágrimas le había caído sobre la mano. En el mismo momento se dio cuenta de que el hada lo había engañado, que no era hermosa y que en sus venas sólo tenía sangre verde y fría. Era a la princesa Momo a la que amaba en verdad.
-Acabas de romper tu promesa-dijo el hada verde, y su cara se crispó hasta parecer la de una serpiente- y ahora me has de pagar.
Introdujo sus largos dedos verdes en el pecho de Girolamo, que se quedó sentado como paralizado, y le hizo un nudo en el corazón. En ese mismo instante olvidó que era el príncipe Girolamo. Salió de su palacio y de su reino como un ladrón furtivo. Caminó por todo el mundo, hasta que llegó al país de Hoy, donde vivió en adelante como un pobre inútil desconocido y donde se llamó simplemente Gigi. Lo único que había llevado consigo era la imagen del espejo mágico. De entonces en adelante, quedó vacío.
Mientras tanto, los vestidos de seda y terciopelo de la princesa Momo se habían gastado. Ahora llevaba un chaquetón de hombre, viejo, demasiado grande, y una falda de remiendos de todos los colores. Y vivía en una vieja ruina.
Aquí se encontraron un buen día. Pero la princesa Momo no reconoció al príncipe Girolamo, porque ahora era un pobre diablo. Tampoco Gigi reconoció a la princesa, porque ya no tenía aspecto de princesa. <pero en la desgracia común, los dos se hicieron amigos y se consolaban mutuamente.
Una noche, cuando volvía a flotar en el cielo el espejo mágico, que ahora estaba vacío, Gigi sacó del bolsillo la imagen y se la enseñó a Momo. Estaba ya muy arrugada y desvaída, pero aún así, la princesa se dio cuenta en seguida de que se trataba de su propia imagen. Y entonces también reconoció, bajo la máscara de pobre diablo, al príncipe Girolamo, al que siempre había buscado y por quien se había vuelto mortal. Y se lo contó todo.
Pero, Gigi, triste, movía la cabeza y dijo:
-No puedo entender nada de lo que dices, porque tengo un nudo en el corazón, por lo que no puedo acordarme de nada.
Entonces, la princesa Momo metió la mano en su pecho y desató, con toda facilidad, el nudo que tenía en el corazón. Y, de repente, el príncipe Girolamo volvió a saber quién era y cuál era su lugar. Tomó a la princesa de la mano y se fue con ella muy lejos, a su país.
Una vez que Gigi hubo concluido, ambos callaron un ratito; después Momo preguntó:
-¿Y después fueron marido y mujer?
-Creo que sí-dijo Gigi- más tarde.
-¿Y han muerto?
-No-dijo Gigi con decisión-. Resulta que eso lo sé exactamente. El espejo mágico sólo hacía a alguien mortal cuando se miraba en él a solas. Pero si se miran dos, ambos vuelven a ser inmortales. Y eso hicieron ellos.
La luna relucía grande y plateada sobre los pinos negros y hacía brillar misteriosamente las viejas piedras de la ruina. Momo y Gigi estaban sentados en silencio el uno al lado del otro y se miraron largamente en ella: sintieron con toda claridad que, durante ese instante, ambos fueron inmortales.


Si lo habéis leído, podéis ir más allá y reflexionar si la fantasía encierra algún tipo de conocimiento y os llega a tocar el alma. Como dice Michael Ende: ' el tiempo es vida y la vida reside en el corazón.'